texto
Es una composición de signos codificados en un sistema de escritura (como un alfabeto), que conforma una unidad de sentido en un determinado contexto.
Se diría que es la expresión objetiva del espíritu.
Lento
Entra en escena el/la ACOMPAÑANTE (Monserrat Chaves), saca de la
mochila-bolso a KOKITO BLANCO y KOKITO NEGRO; se pone uno en cada mano. Los
Kokitos son
muñecos, títeres. Juegan en el bosque.
- KOKITO NEGRO:
- ¿Hay alguien ahí?
KOKITO BLANCO mira de reojo y sigue en sus asuntos.
- KOKITO NEGRO:
- ¿Qué te ocurre?
- KOKITO BLANCO:
- El tiempo pasa muy rápido para mi, quizás tengo demasiadas cosas que resolver y no tengo ni un momento de respiro.
- KOKITO NEGRO:
- Pues hazlas más rápido.
- KOKITO BLANCO:
- No puedo, soy lento, muy lento. La velocidad se ha vuelto en mi contra, siempre lamento no tener tiempo suficiente para hacer las cosas como quiero.
- KOKITO NEGRO:
- ¿Cómo gustaría hacerlas?
- KOKITO BLANCO:
- Como antiguamente, lento y en profundidad. ¡Bien! Hacer las cosas ¡Bien! Y descansar de vez en cuando; y entre tanto, hacer otras cosas que nada tengan
que ver con lo anterior.
- KOKITO NEGRO:
- Hablas de la lentitud como de una virtud y de la pereza… como un gandul.
- KOKITO BLANCO:
- ¿Cómo, me estás llamando vago? (…) Bueno, un poquito sí.
- KOKITO NEGRO:
- También puedes hacer las cosas de forma más rápida. ¡El trabajo dignifica! Y la rapidez…
- KOKITO BLANCO:
- Sí. El trabajo dignifica, ¡okay!, y ¿qué más?
Y el hecho de que algo sea excepcional confirma que lo contrario es la norma, ¡no te jode!
Pero, ¿qué hay de mis necesidades?, ¿de mis goces?, ¿de
mis pasiones?, de mi desarrollo físico? ¿Quién me garantiza
todo eso? Trabajo sin pausa ni humanidad. ¡Puta moral capitalista!,
o lo que es lo mismo: ¡puta moral cristiana!
- KOKITO NEGRO:
- La rapidez no arruina la idea al acto: cuanto menos preámbulos tomas, más nítido y poderoso se forma aquello que estás haciendo.
Rápido no significa precipitarse, sino ser preciso. Si trabajas rápido…
- KOKITO BLANCO:
- Si trabajo rápido más rápido se enriquecen los capitalistas. Aquí hay algo que no funciona.
- KOKITO NEGRO:
- Perdona, ¿haces alguna cosa de manera rápida en tu vida?
- KOKITO BLANCO:
- Sí: el amor, beber, comer… ¡Ah! Cuando tengo tiempo o me escaqueo me relajo muy rápido.
- KOKITO NEGRO:
- Tu eres una escoria humana, no aportas nada próspero ni a tu vida ni a la sociedad.
- KOKITO BLANCO:
- Y tu, sólo sabes criticar, criticar, y hacer filosofía barata.
- KOKITO NEGRO:
- Pues tu genio es como el de una cucaracha, no da para entender mas que lo que ven tus negros ojos; y tu cabeza solo te da para ridiculizar lo que
digo, ¡¡¡¡animal!!!!! Quisiera decirte lo que todos dicen a tus espaldas, pero no me atrevo.
- KOKITO BLANCO:
- Qué pena, ya no da más de sí; para abrir temas que aporten algo positivo a la sociedad, sino para ofender a los demás.
Gente como tu son culpables de que desprecien a los de tu clase.
Debemos de volver la mirada sobre nosotros; mirar tanto al héroe como al payaso que se oculta en nuestra pasión de conocimiento; debemos,
alguna vez, ¡sentirnos satisfechos!
- KOKITO NEGRO:
- Yo, yo, yo, y siempre yo. No sabes hablar de otra cosa.
- KOKITO BLANCO:
- ¡Grr…!
- KOKITO NEGRO:
- ¡Grr…!
FIN
Sáez, J. (2009) Lento. Barcelona.